Actualidad.- Los partidos de la Asamblea de Madrid han llevado a la primera línea del debate político la fusión de municipios. UPyD reclama que esta opción no sea voluntaria. El PP estudia si incluir estas integraciones como posibilidad dentro del dictamen de la comisión de duplicidades. PSOE e IU se oponen a esta medida.
La profunda crisis económica ha llevado a muchos ayuntamientos al límite. Los tijeretazos presupuestarios y las deudas contraídas no proporcionan suficiente capacidad económica para garantizar los servicios mínimos que debe llevar a cabo los municipios. Por eso, hace unos meses comenzó a plantearse la posibilidad de unificar contratos, mancomunar servicios e, incluso, la fusión de municipios. El primero que arrojó el guante fue Unión, Progreso y Democracia. En octubre de 2011 apostó por fusionar Brunete, Quijorna y Sevilla La Nueva para ahorrar. En noviembre, también planteó la fusión de Nuevo Baztán, Pozuelo del Rey, Olmeda de las Fuentes, Villar del Olmo y Campo Real. Ambas propuestas fueron rechazadas.
La unión es complicada porque los municipios rechazan perder su identidad, aunque la economía recomiende lo contrario. Sin embargo, en los espacios políticos nacionales y regionales, comienza a crecer el rumor de esta necesidad. El círculo de empresarios sobre administraciones públicas ya planteó que el 60 por ciento de los ayuntamientos de España tienen menos de 1.000 habitantes y que podría suponer una medida excepcional de ahorro reducirlos, tal y como se hizo en Dinamarca y en Grecia. Mientras PSOE e IU rechazan de plano esta opción, por distintas razones, el PP se abstuvo entonces (aunque luego rechazó la medida) y estudia ahora si incluir en el dictamen de la comisión de duplicidades de la Asamblea de Madrid esta opción, aunque no tiene nada decidido, a pesar de que Rajoy estudió favorablemente la fusión voluntaria de estas entidades territoriales. También lo hizo el PSOE cuando estaba en el Gobierno.
Las cautelas populares responden a varias lógicas. Por un lado, la decisión del orden legislativo regional podría afectar a los apoyos mayoritarios que tienen sus agrupaciones municipales en la mayor parte de la región. Por otro, porque podrían aplicarse alternativas como las mancomunidades de servicios para ahorrar, aunque esa opción podría afectar a la naturaleza de los contratos públicos, que aumentarían su proporción y serían inasumibles para pequeñas y medianas empresas que, hoy día, surten de estos servicios a los ayuntamientos de mediano y pequeño tamaño.
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